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martes, 19 de julio de 2011

Arrugas


Querido Emilio

Ya sé que cuando recibas esta carta y la leas, te olvidarás del contenido nada más terminar. Te olvidarás incluso de que acabas de leer una carta. Eso suponiendo que seas capaz de reunir las fuerzas necesarias para concentrarte un par de minutos y leerla. Tal es la gravedad de esa horrible enfermedad que padeces, el terrible Alzheimer. Pocas veces una novela gráfica, un cómic que decimos los antiguos, ha servido para tan altos objetivos como este: concienciar a los lectores, entre humor, ternura y drama, de que tras los enfermos de cualquier demencia senil hay personas, que sienten, sufre y aman. No, no sois vegetales, sois seres humanos que, en muchos casos, nos habéis cuidado a nosotros antes. 

Paco Roca, que recibió el premio nacional de cómic en 2008 por este álbum, fue el autor e ideólogo de este mensaje. Manuel Cristóbal el productor comprometido que vio en él, además, una película. Ignacio Ferreras el director genial que la llevó a cabo. Y todo un gran equipo detrás. En mi modesta aportación como coguionista y coproductor ejecutivo, solo quiero que sepas que este episodio de tu vida, Emilio, me ha servido para cambiar también la mía pues, paradojas de la vida, cuando entré en este proyecto no sabía aún que el Alzheimer golpearía tan, tan de cerca a mi familia. 

En la recta final de la producción, te deseo Emilio que, aunque tú no lo recuerdes, tu mensaje permanezca siempre en nuestra memoria y jamás sea olvidado. Dile a Miguel que cuide de ti. Hoy todos somos Miguel. Quizá mañana seamos Emilio

Un abrazo grande, Ángel.

domingo, 10 de julio de 2011

Con tristeza a D. Diego Xelmírez

Excelentísimo señor Xelmírez

Disculpad mi atrevimiento al importunaros en vuestro perpetuo reposo. No soy un experto en protocolo y desconozco cómo dirigirme a un arzobispo. Creo que el tratamiento de Ilustrísima sería adecuado para un obispo y el de Eminencia para un cardenal. Sin embargo, me asaltan las dudas del trato correcto para un arzobispo que además ha fallecido hace ya 871 años. ¿Reverendísimo difunto señor? Más claro lo hubiese tenido si, como era mi primera intención, hubiese dirigido esta carta a don Guido de Borgoña, o sea, Su Santidad el papa Calixto II, supuesto, aunque improbable, autor del Liber Sacti Iacobi o Códice Calixtino, de ahí el nombre. De todos es sabido que dicha autoría es apócrifa y que el papa tuvo uno o varios (se rumorea que hasta cuarto) scriptores, hoy diríamos “negros”, entre los que destacó el monje francés Americo Picaud

Permitidme don Diego, que os hable claro, puesto que somos viejos conocidos desde que leí con inmenso placer y regocijo vuestra Historia Compostelana (en la edición de 1994 de Emma Falque Rey, para la colección Clásicos Latinos Medievales de Ediciones Akal) y que me inspiró mi primera novela (Compostelanum, Colección Mandaio, Biblos Clube, 2004), un thriller lleno de guiños humorísticos que intentaba homenajear la profunda ironía, retórica, mordacidad y retranca de vuestra figura. No en vano ya don Ramón Otero Predayo os calificó en su día de “genio afectuoso, creador y humorista del tiempo románico”. Solo he tenido la oportunidad de leer, como otra mucha gente, el Libro V del Códex, Iter pro peregrinis ad Compostellam, la Guía del Peregrino, en su magnífica traducción al gallego de X. Eduardo López Pereira (Guía medieval do peregrino, Edicións Xerais de Galicia, 1993), pero en ella creí volver a disfrutar del estilo ironista que os acompañó en vuestra vida. 

Sé, don Diego, que nunca escribisteis ni una línea (bastante teníais ya con gobernar un país, una diócesis, acabar una catedral y urdir la mayor vía cristiana de peregrinación, tan grande como Roma y Jerusalén, que daría paso, en definitiva a la futura construcción de Europa). Arzobispo, político, gobernador de Galicia, tutor del rey, militar, almirante de la primera flota atlántica, arquitecto, hombre de negocios, hombre a secas… Por mi oficio, recuerdo ahora a grandes directores y/o productores que jamás escribieron una línea (Walt Disney, Alfred Hitchcock o Clint Eastwood, verbi gratia) que sin embargo, como vos, supieron dirigir una magna obra impregnándola de un estilo propio, inimitable e imperecedero. Pues bien, vos también tuvisteis vuestros guionistas, como los que os escribieron esa Historia Compostelana (De rebus gestis D. Didaci Gelmírez, primi Compostellani Archiepiscopi) que recoge toda vuestra obra y milagros desde 1100 hasta 1140. Cuarenta años de la historia de Galicia, España y Europa. Se me antoja, don Diego, que el Códice Calixtino fue un encargo vuestro. Vos, que tantas veces hicisteis el camino, de Santiago a Roma, ida y vuelta, para revolver Roma con Santiago y conseguir que declarasen a Compostela sede apostólica, arzobispado, y el privilegio del año jubilar cuando tocase, vos que erais un experto en marketing e inventasteis el Monte del Gozo, el título de Rey de los Peregrinos al primero que cada día llegase a la catedral (de ahí tantos apellidos Rey, Leroy, Küng, etc., por Europa adelante), o el botafumeiro que, además de higiénico, es un grandioso espectáculo. Vos que no tuvisteis escrúpulos a la hora de expoliar las joyas del retablo de la catedral para fundirlas en oro y comprar a cardenales y obispos para conseguir votos, que ríete tú de los políticos modernos. Vos que acuñasteis moneda, cual banquero aventajado. Vos que practicasteis tráfico de influencias, nepotismo, clerogamia, nicolaismo e incluso pío latrocinio, secuestrando las reliquias de otras sedes cercanas para llenar Compostela de santos cadáveres (San Fructuoso, san Cucufate, santa Susana, san Silvestre, san Víctor, etc.), emulando en momias a la mismísima Ciudad Eterna, ¿no habríais de ser, acaso, el instigador de dicha guía para así atraer a Santiago olas y aun tsunamis de peregrinos que, a la postre, engrandecerían vuestra sede? 

Esos fueron vuestros “milagros”. Todos los países, en fin, han tenido alguna vez su siglo de oro. El de Galicia fue sin duda el XII, el siglo de don Diego Xelmírez. Me gusta imaginaros, don Diego, como un ciudadano Kane o un don Vito Corleone cualquiera, capaz de las peores ignominias, sí, pero todas por el bien de la familia, en este caso de Galicia y de vuestra sede apostólica. Con todo, fue muy astuto por vuestra parte cederle la “autoría” del libro a ese otro sátrapa que fue Calixto II, tío de Raimundo de Borgoña, esposo de doña Urraca, matrimonio del que Alfonso VI os nombró Secretario y Consejero (que tanto me recuerda a los consiglieri de la mafia…), padres a su vez de Alfonso VII, el mismo niño que vos coronasteis rey de Galicia, como Alfonso I, en la mismísima catedral aún sin consagrar con siete años y del que fuisteis su tutor hasta su mayoría de edad (las malas lenguas también dicen que fuisteis amante de su madre, la reina de Castilla). 

Pues bien, mi señor Xelmírez, os escribo hoy apenado para contaros que no hemos sabido proteger y conservar vuestra herencia. Hemos perdido el Códex, sí, nos lo han arrebatado, robado delante de nuestras narices. En nombre de todos los que hemos heredado una cultura en gran parte forjada, pensada, ideada y verbalizada por vos, os pido disculpas, avergonzado y sonrojado de tamaña frustración.  Una joya irrepetible y de valor incalculable que se guardaba con dos llaves y los más relajados sistemas de seguridad mientras, por ejemplo, en la Ciudad de la Cultura, ese mausoleo construido no sé si con la aviesa intención de convertirse en la segunda catedral, esta civil, de Compostela, está dotada de los mayores sistemas de seguridad que, junto con el resto del mantenimiento, le cuestan al erario público unas cifras escandalosas especialmente en tiempo de crisis. Sistemas de seguridad que, ¡asombraos!, no aseguran nada tan valioso como el recién hurtado Códex, pues está vacía de contenido y de ideas (casi tanto como las contemporáneas cabezas pensantes de algunos políticos). ¡Cuán distintos estos de vos, que no teníais escrúpulos para saquear el retablo y, cual arriesgado productor, pagar a una legión de guionistas para que redactaran maravillosas historias en papel, como el Códice, o en la misma piedra, como la catedral. Pero siempre pensando que los edificios son para contener algo, el vuestro lo fue para el supuesto cadáver del apóstol Santiago. Mucho me temo que la Ciudad de la Cultura acabará siendo la tumba de todo el sector cultural de Galicia, porque hoy nos preocupamos más de continentes que de contenidos. Con este robo la catedral ya se parece más a la Ciudad de la Cultura: ambas están un poco más vacías. Aún nos quedan las reliquias, esperemos que no nos las birlen también.

Yo digo con tristeza, como en cierta ocasión os reprochó, no sin razón, la reina doña Urraca, atrapada en la Torre de las Campanas de la catedral, junto a vos y varios nobles gallegos, entre los que estaba Pedro Froilaz, conde de Traba, y su yerno Arias Pérez, sitiados todos por la revuelta de 1117: “Si estos son los hombres que tiene Galicia, no os extrañéis de ver que el reino se os escape de las manos”. Mi señor don Diego, pidiéndoos disculpas por tanta ineptitud, en la confianza de que pronto aparecerá ese tesoro perdido, se despide de vos con respeto y gratitud, vuestro seguro servidor.

Ángel.

miércoles, 6 de julio de 2011

Beatrice

Querida Bea:

Realmente, en justicia, debería haber inaugurado este blog epistolar escribiéndote a ti, ya que tú eres sin duda la persona a la que más correspondencia he remitido en toda mi vida y de la que más cartas he recibido también: más de un año y medio de mailings, todos los días, casi sin excepción, con aquellos balbuceantes primeros modems de línea telefónica (cuyos tonos se oían al conectarse), hace ahora ya catorce años, después de habernos conocido en el balneario de Arnoia, durante el seminario de guión de Linda Seger.

Catorce años, cientos de horas, miles de páginas, millones de risas, alguna lágrima, confidencias, confesiones, secretos, muchas colaboraciones, un par de hijos de papel en común (uno de ellos con Goya incluido), que en medida alguna igualan al que ahora tienes de carne y hueso -precioso Telmo-,  por supuesto, pero que a mí me satisfacen especialmente por el esfuerzo y el cariño con los que los hemos criado. Tú fuiste la primera con la que escribí al alimón, cuando para mí, por aquel entonces, escribir era un placer onanista más, es justo que te lo reconozca aquí.

Simplemente, como acabo de ver el chupinazo en la tele, he recordado que mañana es San Fermín (otro año que me pierdo los sanfermines...), y me he acordado de ti porque todo lo que me recuerda a Pamplona me traslada a ti. Y ya que el Pisuerga pasa por Valladolid, quería aprovechar para darte las gracias por estar siempre ahí, por las muchas horas que me has dedicado, por tus buenos consejos, por tu sensatez, por tu sonrisa, por tu imaginación, por tantos guiones que aún nos quedan por escribir (ahora que estamos a punto de terminar el próximo), algunos bailes por echar y buenos vinos por beber, y por tu amistad imperecedera que arrancó aquel húmedo domingo gallego, al final del verano, entre saltarines conejillos traviesos que, al igual que nosotros, parecían escapados de una película de Walt Disney.

Si nos nos vemos antes, estaré de nuevo en San Sebastián durante el Festival, como todos los años. Hasta entonces, un beso muy grande para ti, para Telmo y Paul.

Sed felices,

Ángel.

lunes, 20 de junio de 2011

Frank Soutelo

Benquerido Miguel Anxo:

Parabéns! A pasada fin de semana, lin no suplemento Culturas de La Voz de Galicia que a túa nova novela, “Lume de Cobiza”, editada por Galaxia hai só un mes, cuarta aventura da saga de Frank Soutelo (detective máis particular que privado), xa está de terceira no ranking de máis vendidas. Meréceo porque é un relato, como os anteriores, entretido, simpático, emocionante, con intriga, retranca e, ademais, cheo de referencias cinéfilas. Non en balde hai un par de anos comenteiche que se algunha vez traías a Frank a Galicia —xa que os seus primeiros casos desenvolvíanse en Los Ángeles— trataría de adaptala para a pantalla. Que calado o tíñas! Xa daquela andabas pensando en traelo para que resolvese este novo caso (un caso en Galicia) durante a vaga de lumes que arrasou esta terra no 2006. De modo que agora está a pelota sobre o meu tellado.

Frank non só está en Galicia senón que xa ten a súa web (http://www.franksoutelo.com/) e mesmo o seu grupo en Facebook. E, como non podía ser menos, posto que no cine e, en xeral, en todo produto audiovisual hai que cumprir a máxima de non aburrir (Wilder & Hitchcock dixit), ímos intentalo e o vindeiro mércores, Víctor F. Freixanes, director xeral da editorial Galaxia, ti e máis eu anunciaremos a súa adaptación para película para televisión (e quen sabe se algo máis...) ás 20:30 horas da tarde no hotel AC Palacio do Carmen de Santiago que, mira ti por onde, é o hotel onde se aloxa Frank de paso por Compostela neste apaixonante thriller en formato de road-movie galaicoamericano.

Desde aquí quero agradecerche o privilexio de que confíes en min e na miña empresa para adaptar a túa novela. E non só iso, senón tamén as moitas horas de dedicación, os bos consellos e, sobre todo, a amizade coa que me agasallas xa dende hai moitos anos.

Graciñas. Unha forte aperta,

Ángel

P.D.- E se alguén ten curiosidade e quere mercar o libro, pode facelo desde a web de Biblos Clube.

martes, 14 de junio de 2011

Danzas orientales

Queridas Jael y Yaya

Me gustan las tradiciones porque me dan seguridad. Supongo  que para vosotras bailar es una tradición. Y celebrar todos los años el Festival de Danza Oriental, que en esta ocasión alcanza ya la VIII edición, también lo será. Para mí lo es ir a veros todos los años en la misma fecha que además coincide con mi cumpleaños. ¿Que cómo voy a celebrar mi cumpleaños este año?, me peguntaba siempre al llegar estas fechas, hasta no ha mucho. Estoy seguro de que a vosotras, como a todo el mundo, se os ocurrirían mil formas distintas y divertidas de hacerlo. A mí también, pero el hecho de pensar cada año cómo festejarlo acaba siendo a veces un incordio y hasta te puede producir cierta inquietud. A mí ya no, porque se ha convertido en toda una tradición que acabe celebrándolo yendo a ver vuestra gala en donde todos los años exhibís vuestros vistosos bailes, coreografiados por Marián Argüelles, en un recorrido mágico que desde Al-Andalus hasta al Bollywood de la India, pasando por el Egipto de los faraones o la Persia de las mil y una noches, con los que nos hacéis partícipes de vuestros sueños a todos los espectadores. 

Sé mejor que nadie, porque me dedico al mundo del espectáculo, lo duro que es cada día, después de vuestros trabajos y quehaceres habituales, dedicarle las horas necesarias a esa afición en la que, a mi humilde juicio, ya os estáis convirtiendo en auténticas profesionales. Este año me han sorprendido y encandilado especialmente la danza de las velas, la de los sables, la de los abanicos. Y esas telas y gasas multicolores hondeando como olas de algún exótico piélago, esos trajes fascinantes cuyas colas se despliegan como plumas de pavo real. 

Pero no solo me hipnotiza el oropel de vuestros ritmos, músicas, trajes, adornos, también me cautiva vuestro esfuerzo. Me recuerda aquella película (luego también serie) de Fama –me refiero a la primera versión, de Alan Parker en1980, el remake de Kevin Tancharoen en el 2009 no lo he visto- con aquella frase lapidaria que decía: “la fama cuesta y es aquí donde vais a comenzar a pagar con sudor”. 

Cuando os veo bailar pienso en los esfuerzos y sacrificios de todos esos bailarines y bailarinas de ballets (recordad “Cisne negro” que, aunque algo truculenta, reflejaba muy bien ese sacrificio, en este caso obsesivo, representado por el personaje interpretado por Natalie Portman), los esforzados deportistas que cada día intentan perfeccionarse en un deporte, o los para mí más cercanos actores que ensayan, estudian, se preparan, van a clases de dicción, de interpretación, etc. 

Viéndoos bailar incluso tengo la sensación de que me esfuerzo poco. Los cumpleaños suelen ser un excelente momento para replantearse el futuro, especialmente el más cercano, o sea, el año inmediatamente siguiente. Por eso, cuando todos los años celebro mi cumpleaños yendo a veros bailar a vosotras y a vuestras compañeras, vuestro ejemplo me sirve de acicate para esforzarme en hacer mejor las cosas cada día y sacar el tiempo de donde sea para poder dedicarlo a lo que realmente me gusta. 

Y de paso, soñar, que nunca está de más, soñar con otros mundos, otras culturas, con nuevas ilusiones. En fin, que solo quería daros las gracias por tan agradable regalo de cumpleaños y por haberlo convertido en tradición. 

Seguid siempre soñando y haciendo soñar a vuestros admiradores, entre los que me encuentro. ¡Enhorabuena! Y hasta el año que viene. 

Un beso, Ángel

P.D.- Además, lo que presumo luego colgando la foto de cada año (gracias, David) en el Facebook… ¡soy la envidia de todos mis amigos! Sed felices.

domingo, 12 de junio de 2011

Correspondencia


Queridas/os amigas/os:

Hoy,12 de junio, cumplo años. Cuarenta y ocho tacos, nada menos (así, en letra, parecen menos que en número). Y he decidido regalarme un blog. Este blog, Cartas desde mi Toscana. Como sabéis algunos de los que me seguís habitualmente, tengo otros, todos ellos profesionales destinados a hablar de proyectos cinematográficos concretos: losmuertosvandeprisa.bolgspot.com remandoalnorte.blogspot.com,  cuentodelobos.blogspot.com  y queridagina.blogspot.com.

Ocurría que al final siempre acababa por escribir sobre temas personales que muchas veces poco o nada tenían que ver con el proyecto en cuestión. Así, desde ahora, centraré mi correspondencia desde este, dejando los otros solo para cuestiones que atañan directamente a aquellos largometrajes.

Hace ya seis años que comencé a escribir blogs. Me introdujo en ello mi amiga Miriam y comencé a publicar en una noche de insomnio del 2005 desde el hotel O cabazo, en Ribadeo, mientras localizaba para mi película Los muertos van deprisa. Aquel blog era anónimo, firmaba como Sean Thorthon y se llamaba Blanca Mañana, un homenaje a El hombre tranquilo de John Ford y a la casita que este tenía en Irlanda, White O'Morning, que luego utilicé como nombre de la taberna de mi película.

Hoy cambio aquellos pagos fríos por otros más cálidos y me voy a la Toscana. Uno de los parajes más bellos del mundo donde siempre he fantaseado con comprarme una casa para ir allí solo a relajarme, a leer, escribir, pintar, escuchar mis viejos vinilos y pasear por el campo. En fin, esos sueños que tantas veces hemos vivido en películas románticas (y a veces algo ñoñas) como Bajo el sol de la Toscana y otras.

El verano pasado, cuando localizaba con Susana, María y Carla para el documental Querida Gina, el mismo día en el que por la mañana cumplí uno de mis deseos, visitar Cinecittá, por la tarde veía atardecer en Brolio, en la casa donde Bertolucci rodó Belleza Robada y os diré que con la luz de aquella puesta de sol, desde lo alto del redondeado otero rodeado de valles de altos cipreses, viñedos y olivos, sufrí una especie de síndrome de Stendhal -no en vano también se le conoce como síndrome de Florencia, capital de la Toscana- y lloré ante la "acumulación de tanta belleza", como lloré al llegar al último capítulo de Humillados y ofendidos de Dostoyevski, o como lloré en el Liceo de Barcelona viendo Turandot, cuando Liú se quita la vida por amor a Calaf, o como lloré en Venecia, con Laura, escuchando un quinteto de cuerda en San Marcos mientras el mundo se hundía.

Ocurre que, mientras espero a poder cumplir mi deseo de retirarme a la Toscana en cuerpo y alma, la Toscana de este blog puede estar en cualquier lugar, porque no es un sitio físico sino un estado de mi mente. Aquel a donde me retiraré siempre que quiera descansar y escribir tranquilamente mi correspondencia, como se hacía antes, con papel y pluma estilográfica, esa preciosa pluma Montblanc que me regaló mi exmujer con la que siempre comienzo a escribir las cosas importantes.

Le escribiré cartas a amigos y desconocidos, a famosos y gente anónima, a personajes de ficción y personas de carne y hueso, a vivos y muertos. Salvando las lógicas distancias y posibles comparaciones, la idea me surgió al recordar aquel precioso librito del patriarca de Venecia, Albino Luciani, titulado Ilustrísimos señores, compuesto por una recopilación de cartas que escribió a personajes históricos, reales o no, el que luego llegaría a ser papa Juan Pablo I, de tan breve pontificado.

Comienza aquí, pues, mi blog epistolar. Espero que sea de vuestro agrado y recordad que también a mí me gusta recibir correspondencia de vez en cuando. Sed felices.

lunes, 11 de enero de 2010

La búsqueda...

Tiene razón el Futblo, este blog está "un poco" varado, en dique seco, desde hace demasiado tiempo. La razón: acabar de enterrar a Los muertos... y terminar el guión de Traineras.

El pasado mes de diciembre nos volvimos a juntar Bea Iso y yo, esta vez en A Coruña ya que en septiembre lo hicimos en San Sebastián, para salvar la última ciaboga del guión. Estamos contentos con el resultado (versión 7). ¿Qué se hace ahora? Dar el guión a leer a amigos y expertos. Los amigos han sido Morris, Manuel, Pilar, Gema, Laura, José Antonio y sobre todo Gerardo, autor de la idea y, a la sazón, remero del equipo de traineras de Perillo; él nos pondrá sobre la pista de todas las burradas técnicas que hayamos cometido pues, además, es el asesor deportivo del guión. Los expertos son Balboa Producciones Cinematográficas, profesionales del cine y la televisión con más años y guiones leídos que nadie en este país, a quienes ya habíamos encargado un primer análisis en verano con la 3ª versión. De las sugerencias de unos y otros saldrá seguramente la versión definitiva. Muchas gracias a todos.

Comienza ahora una etapa larga, casi interminable, de al menos un año, que puede ser muy divertida. Todos estos meses de parón --¡desde abril nada menos!-- han servido para cerrar el guión, las localizaciones generales (todavía hay que localizar por lo menudo) y construir una estrategia de producción (podéis ver personajes, sinopsis, localizaciones en la página web de la película: http://www.traineraslapelicula.com/). Ahora, con la última corrección del guión hay que: cerrar las localizaciones, cerrar un casting, confeccionar el plan de producción y rodaje y cerrar el presupuesto. Y, con todo eso, acudir a las televisiones, productoras y distribuidoras a la búsqueda de los mejores socios, así como a las instituciones para solicitar las ayudas a las que hubiera o hubiese lugar. El objetivo de esa búsqueda es conseguir financiación para cerrar el presupuesto (aún no confeccionando) de cara a entrar en la etapa de producción el año que viene. Como os imaginaréis, esta etapa de búsqueda requiere un gran derroche de pasión, tenancidad e ilusión: cuanto más convencido y enamorado estés de tu proyecto, más fácil te será venderlo.

Os seguiré informando de los pasos que vayamos dando. Sed felices.