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lunes, 16 de junio de 2014

Shakespeare and Company


Ya es 16 de junio, el Bloomsday. Toca de nuevo repasar otro trocito del “Ulises” de Joyce y pasar el día —y espero que toda la semana— escribiendo. Porque eso es lo que debe hacer quien desea ser escritor: escribir. A veces nos despistamos de este precepto tan simple porque es éste un oficio muy  fetichista, lleno de manías y lugares de culto. Por ejemplo, entre mis fetiches, tengo una pluma Montblanc con la que empiezo a garabatear a mano todo cuanto escribo, cuando arranco a trabajar en su sinopsis, trama y estructura antes de sentarme delante del ordenador. Y tengo la manía de trabajar siempre en zapatillas, en silencio, sin música ni nada que desvíe mi atención. En cuanto a los lugares de culto, hay uno especialmente querido por mí: la librería “Shakespeare and Company” de París

Shakespeare & Co. en la rue Bûcherie, frente al quai de Montebello de la rive gauche

La misma que en 1922 publicó la primera edición de “Ulises” por iniciativa de su dueña Sylvia Beach. Aunque yo sabía de su existencia —precisamente por el libro de Joyce—, la librería me la descubrió hace ahora unos doce años años, mi amiga Raquel Caleya, del Instituto Cervantes de París, y ella me presentó a su dueño, el simpático George Withman que, al saber que yo era español, me citó como el torero incita al toro para la embestida. No le embestí, no, me reí y compré una edición en inglés de "El sueño de una noche de verano" que un año más tarde (entonces aún no lo sabía) adaptaría libremente al cine en lo que sería mi segunda película de animación.

Raquel y yo, con el viejo Whitman, en una foto de aquella época.

Ayer me enteré por el artículo de opinión de La Voz de Galicia de Eduardo Riestra que Withman falleció hace dos años. A su manera, también fue un mecenas. En su librería acogía y daba cobijo a aprendices de escritores, guionistas, periodistas y escribidores en general y era fácil ver a gente despatarrada por todas partes leyendo y escribiendo en el apartamento lleno de libros viejos del piso superior. En la planta baja hay también un pozo de los deseos.

Pozo de los deseos de la Shakespeare and Co.

Allí lancé una moneda para pedir mi deseo: escribir. Y, digo bien, no pedí ser escritor —esos seres raros llenos de manías y fetiches, que idolatran lugares de culto—, pedí tiempo, voluntad, perseverancia y talento para escribir. De modo que aquí estoy, intentándolo al menos y disfrutando del intento. Y hoy, como es el Bloomsday, rendiré pleitesía a Joyce —y a través de él a todos los poetas vivos y muertos que admiro—, y escribiré. Y puede que al final del día también me tome una pinta de Guinness. Espero que dentro de poco pueda renovar también mis votos en la Shakespeare and Co. Sed felices! ;)

jueves, 28 de noviembre de 2013

Thanksgiving Day & Beaujolais Noveau

Tradicionalmente el tercer jueves del mes de noviembre, es decir, hace hoy una semana, llega a Francia la nueva cosecha del vino Beaujolais. La primera vez que yo visité París, en un viaje de 4 días como premio por haber ganado un concurso literario de cuentos, era también un tercer jueves del mes de noviembre y allí descubrí entusiasmado que le Beaujolais Noveau est arrivé. Aquí difícilmente se puede encontrar hasta por lo menos una semana después. Y precisamente una semana después, es decir, hoy, cuarto jueves de noviembre, se celebra en Estados Unidos el Thanksgiving Day o Día de Acción de Gracias, donde las familias norteamericanas se reúnen para comer pavo, muchas veces acompañado precisamente de un joven Beaujolais. La verdad, me extraña que todavía no lo estemos celebrando aquí porque no en vano, gracias a la potente industria cinematográfica americana que nos ha ido colonizando poco a poco con su cultura y sus costumbres, ahora también celebramos en Europa el Halloween en vez de las tradicionales festividades de Todos los Santos y Difuntos, trasladando nuestro carnaval a esas fechas. Sí, ya sé que hay quien lo justifica diciendo que el Halloween no es más que el ancestral Samaín celta que inicialmente fue llevado de aquí para allí... Pero es que también la primera celebración de Acción de Gracias -agradecimiento por las buenas cosechas-, fue llevada a cabo por primera vez en el Nuevo Mundo, sobre el territorio que después sería EE.UU., por los españoles, el 8 de septiembre de 1565, en el fuerte San Agustín, actualmente Saint Augustine, en el estado de Florida. Así que ya veis, también fue de aquí para allí. Claro que para dar gracias y comer pavo (o capón de Villalba), no hace falta esperar al cuarto jueves del mes de noviembre. Para beber el Beaujolais Noveu, si no es en París, sí. Muchas gracias. Sed felices! ;)

sábado, 23 de noviembre de 2013

Homenaje

Por un lado tenemos a Ortega y Gasset que decía: "yo soy yo y mis circunstancias". Por otro a Sartre que, en la misma época, postulaba: "somos la suma de nuestros propios actos". Si unimos ambas afirmaciones podríamos sentenciar: "yo soy yo y la suma de mis actos y circunstancias". Entendiendo tales actos y circunstancias como el conjunto de hechos y personas que se arremolinan alrededor de nuestras vidas y las atraviesan en determinados momentos para pasar entonces a formar ya parte inextricable de nosotros mismos para siempre.

Siempre lo he pensado así. Y, siendo así, cuando recibo un premio pienso que gran parte del mérito no es mío, sino de los actos y circunstancias ajenas a mi propio ser que me han hecho llegar hasta donde estoy. La verdad es que cada uno de nosotros es como es, en parte, por el contexto en que vive y por las personas que ha conocido a lo largo de su existencia y que le han influenciado de alguna manera. Yo soy así, con mis escasas virtudes y mis muchos defectos, para lo bueno y lo malo, porque nací, me crié y vivo en la época y en los lugares que me han tocado en suerte y porque he conocido a toda la gente que ha pasado por mi vida y que de una forma u otra ha influido en mí desde que vine al mundo: familia cercana y lejana, profesores, compañeros de colegio, colegas de la mili, jefes, empleados y compañeros de trabajo, parejas y exparejas, alumnos y exalumnos, amigos -incluidos los de las redes sociales- y examigos, personas magníficas y auténticos cabronazos (que de todo te encuentras), admiradores e ídolos, conocidos y gente anónima que un día rozaron tu vida apenas unos instantes, del mismo modo que también te influyen las lecturas, sueños, vivencias, experiencias, amores, desamores, éxitos y fracasos, enfermedades, locuras, aciertos, errores y demás.

Como mi cuerpo, que está compuesto por millones de átomos que ya han formado parte de otros seres y elementos del universo, todos provenientes de una primera partícula primigenia, y que tarde o temprano se descompondrá para dejar que estos minúsculos corpúsculos que hoy me constituyen vayan a integrar otros objetos y seres, así también se ha forjado mi carácter, intentando aprovechar lo mejor de quienes se han cruzado conmigo por el camino, vampirizándolos, aprendiendo, amando, mimetizándome con ellos, y también intentando darme en la medida de mi capacidad, para que algo de mí forme parte de ellos, en un intento de generosa simbiosis quid pro quo de ida y vuelta.

De modo que, cuando familia, amigos y compañeros me hacéis un homenaje, en realidad debería yo también homenajearos a vosotros porque todos vosotros sois parte de mí, razón y causa a la vez de mis presuntos logros.

Muchas gracias. Mis éxitos son los vuestros. Este es mi homenaje. Va por vosotros! Sed felices! ;)

martes, 29 de octubre de 2013

Tú, Jane


Siempre me han fascinado los personajes de Jane y Tarzán, especialmente en la película "Tarzán y su compañera" (Cedric Gibbons, 1934), que tuvo la suerte de escaparse a la férrea censura del Código Hays, que entró en vigor aquel mismo año, por lo que pudimos ver a Maureen O'Sullivan con un modelito algo más "fresco" de los que luciría en posteriores episodios de la saga.

En cierta ocasión, poco antes de su fallecimiento, le preguntaron a Macello Mastroianni qué personaje que aún no hubiera interpretado le gustaría interpretar. Respondió sin pestañear que le hubiese gustado hacer de Tarzán, pero un Tarzán con su edad, viejo y cascado, ya al final de sus días.

Y ahí nació todo, de esa pregunta: ¿cómo sería la vida de Jane y Tarzán en el otoño de su existencia, en la vejez, todavía en la selva, después de haber vivido los dos solos toda la vida, sin más compañía cada uno que la del otro y de sus Tantor, Chita y demás animales salvajes que les rodeaban? Y, sobre todo, ¿qué sucedería cuando uno de los dos estuviese a punto de irse?

Esta es la premisa con la que hace tiempo, José Antonio Pastor y yo decidimos escribir a cuatro manos la obra de teatro en tres actos que lleva por título "Tú, Jane" y, cuya revisión, estamos a punto de concluir. Es un homenaje a nuestra infancia y juventud, a nuestros anhelos, a nuestros mitos, a nuestros mayores.

Ni que decir tiene que, desde aquí, la ofrecemos a cualquier compañía de teatro que quiera leerla. Es barata: pocos actores, poco vestuario, poco decorado y atrezzo... Divertida y emotiva.

Ankawa! O sea, sed felices! :D

lunes, 28 de octubre de 2013

Día Mundial de la Animación


Hoy es 28 de octubre, Día Mundial de la Animación en el que se conmemora la primera proyección pública de una pequeña película de animación que, con su Théâtre Optique (Teatro Óptico), realizó Émile Reynaud en el Museo Grevin de París en 1892, cinco años y dos meses antes de que los hermanos Lumière hiciesen su ya famosa primera proyección de cine. Pues para celebrarlo voy a tener un día muy animado. Esta mañana, además de preparar eA Coruña, a primera hora, el preestreno de la película para televisión Todos os Santos de Chema Gagino, iré a Santiago a media mañana a una reunión de producción de Querida Gina, de Susana Sotelo, nuestro siguiente estrenoA las 16:30 h, Master Class en la Fundación TIC en Lugo para los alumnos de la Escuela de Imagen y Sonido, cuyos exalumnos participaron en el rodaje de Todos os Santos. Después, rueda de prensa en la Diputación de Lugo, seguida de un pase privado de la película para los alumnos de la escuela, visionado al que no me puedo quedar porque a las 19:30 tengo que impartir mi última clase del Obradoiro de Guión en la librería Biblos de Betanzos. Bueno, tal vez mañana sea un poco menos animado. Os deseo un fantástico lunes y una mejor semana. Sed  felices! ;)

domingo, 27 de octubre de 2013

Mamá cumple ¿? años


Hoy comemos todos en casa de mi madre porque ayer fue su cumpleaños. No sabemos con certeza cuántos cumple porque mi madre, siempre tan coqueta, nos lo ocultó toda la vida. Hace unos meses, en la última revisión de su alzhéimer, al preguntarle su médico por su edad, respondió que tenía 22. Desconocemos si fue también una respuesta irónica, en un momento de lucidez, al poco tacto del doctor o tal vez que su enfermedad la retrotrajo a aquella época, más o menos la de su boda, rememorando un tiempo feliz cuyo recuerdo todavía conservaba nítido, pues los del pasado son los últimos en irse mientras que los inmediatos se le escapaban ya como sueños en duermevela. El caso es que mi hermana y yo, curiosos, quisimos investigar el asunto pero su partida de nacimiento se quemó en un incendio -esperamos que ella no haya tenido nada que ver-, su DNI pone una fecha y el libro de familia y certificado de matrimonio otra. Y entre ambas hay una diferencia de cinco años. O sea, lo único que hemos averiguado es que ayer ha cumplido entre 74 y 79 años. Dejémoslo en unos 77, la media.
¿Qué regalarle? Desde que empecé en esto del audiovisual haciendo cortos, hace ya más de 20 años, mi madre siempre me pidió que la sacara en una película, como hacía Almodóvar con la suya. Qué queréis que os diga. A mí, la verdad, aquello me daba un poco de vergüenza y nunca encontré el momento ni la oportunidad para cumplir aquel deseo de mi madre. De esta forma, lo dejé correr dándole largas para ver si se olvidaba. Pero, qué va, no se olvidó y todavía hace pocos años, con motivo del estreno de Los muertos van deprisa, antes de que la enfermedad hubiese hecho mella en ella, me recordó que aún no había salido en ninguna película.
Pues bien, esta semana estrenaremos "Todos os Santos", la película para Televisión de Galicia que ha dirigido Chema Gagino, con guión de José Antonio Pastor. En ella se cuenta la historia de tres hermanos que se reúnen el día de Todos os Santos para conmemorar la desaparición de su madre, Sofía Blanco, un personaje que solo aparece en foto pero que se convierte en la protagonista implícita de la historia. Esa foto, que tiene una gran importancia en la trama, es la foto de mi madre, Josefina Blanco, precisamente en el día de su boda. Desde aquí quiero dar las gracias a todo el equipo técnico y artístico de esa producción que, con su generosidad, talento, esfuerzo y sacrificio, han hecho posible que hoy pueda regalarle a mi madre su deseo, ahora cumplido, de quedar inmortalizada en un largometraje. Va por ella y por todas nuestras madres y padres, con sus amores, sus secretos, sus errores y sus aciertos. Podréis verla en la Televisión de Galicia el próximo día 1 de noviembre, día de Todos os Santos, a partir de las 17:00 horas. Sed felices!

miércoles, 19 de septiembre de 2012

EN DEFENSA DE APOSTOLOS MANGOURAS



Estimado Sr. Mangouras:

Ahora que, después de 10 años, se va a celebrar el juicio del Prestige, y de que todo el mundo esté tan preocupado por su comparecencia (o no) en el banquillo de los acusados (noticia aquí), déjeme que le cuente una historia.

Mi padre, fallecido ahora hace tres años y medio, fue un lobo de mar con suerte: nunca naufragó, aunque estuvo a punto alguna que otra vez. Cuando se jubiló, después de 40 años de navegación, se retiró cual héroe griego a las Islas Afortunadas para dedicarse al noble placer del "dolce fare niente". Pero, ya ocioso, otro viejo capitán conocido suyo, también retirado como él, le propuso apuntarse en la lista de una compañía pretrolera para realizar de vez en cuando sustituciones cuando los capitanes titulares se fueran de vacaciones. Mi padre, seguramente picado por el gusanillo marino, más que por necesidad de dinero, aceptó y se apuntó en esa lista de trabajo temporal. Pero, al día siguiente de hacerlo, según él mismo me relató, le entró el pánico y fue a borrarse de inmediato, pensando seguramente que para qué iba a tentar a la suerte, no fuera a ser que el naufragio que nunca se produjo le estuviese esperando en alguna de esas sustituciones esporádicas.

Creo que hizo bien. Pero usted no tuvo tanta suerte, Sr. Mangouras. Según salió publicado en su momento en prensa, usted, con 67 años y ya jubilado (entonces en Grecia todavía se podían jubilar a los 65), decidió aceptar una de esas sustituciones en un viejo petrolero que se caía a trozos y no por quitarse el gusanillo de odiseas, sino porque su hija se casaba y quería, con el dinero de la campaña, pagarles a ella y a su yerno una buena boda y montarles un negocio (una lavandería, según creo). ¡Qué mala suerte!

Ahora, que ya ha cumplido los 77 y que no irá a la cárcel por su edad, todo el mundo está muy preocupado por que comparezca en el juicio, pues seguramente le quieren utilizar como chivo expiatorio de la catástrofe, ya que usted se negó a abandonar el barco y a conducirlo mar adentro, como le ordenaron las autoridades marítimas de este país. Pues bien, quiero explicarle que si mi padre hubiese tenido la mala suerte que usted tuvo y hubiese naufragado en las mismas circunstancias que en las que naufragó usted, también él estaría imputado porque jamás abandonaría su barco y porque nunca hubiese obedecido una orden tan absurda como la de alejar de la costa un féretro cargado de 77.000 toneladas de fueloil que, tarde o temprano, acabaría hundiéndose y desparramándolo todo. Y no hay que ser una lumbrera para saber que, cuanto más lejos se hunda, más se abre el abanico del desparrame y más kilómetros de costa contamina con la marea negra.

¿Qué hubiese hecho él? Me lo explicó mil veces (casi tantas como la maniobra que él hubiese realizado en el Titanic para esquivar el iceberg): exactamente lo mismo que se ofreció a hacer el Sr. Sánchez Lebón, precisamente fallecido ayer en A Coruña (noticia aquí). D. Benigno Sánchez Lebón era el práctico del puerto de A Coruña cuando se hundió el Urquiola, allá por el año 76 y, dada su experiencia en catástrofes petroleras (también vivió la del Mar Egeo), nada más tener noticia de la brecha abierta en el fuselaje del barco, llamó con urgencia a la Capitanía Marítima para ofrecerse voluntario a subir al buque herido de muerte y, junto con su capitán, llevar el barco hasta puerto. Sí, la ría de A Coruña hubiese quedado hecha unos zorros de chapapote, pero se hubiese salvado el barco, la mayor parte del crudo y, sobre todo, los otros casi 1.600 kilómetros de costa, evitando así el desastre ecológico más grande de la historia de este país. Sentido común.

Sentido común que le faltó a la autoridad (política, como siempre), quién quiera que fuera, que dio la orden última de alejar el barco de la costa, pensando ¿qué? ¿Que se hundiría muy lejos, con todo el crudo dentro, y no lo soltaría nunca jamás, excepto pequeños hilillos de plastilina...? A esos, Sr. Mangouras, junto con el armador de un barco medio podrido que permitió que se hiciese así a la mar, es a los que habría que sentar en el banquillo y no a usted que, salvando la estupidez de aceptar comandar un barco ruinoso para poder pagarle la boda a su hija, solamente cumplió con su deber.

Le deseo toda la suerte del mundo y que de verdad se haga justicia porque, si es así, usted será absuelto y otros tendrán que pagar los platos rotos.

Un cordial saludo.